La formación como un proceso continuo debe darse para que las personas
puedan mantenerse vigentes en el mercado laboral. Esto implica también que
los aprendizajes sean acumulables, que la oferta educativa pase de la
fragmentación que representan los niveles y ciclos, a un continuo cuyo eje
articulador son las competencias y los conjuntos de éstas. Lo importante se
desplaza del título que se otorga al finalizar una formación a la certificación
posterior de las competencias desarrolladas.
Sindicación